martes, 23 de maio de 2023

HUMÁNS

 Capítulo 1

LA LLAVE

 

Hay miles de millones de galaxias que tienen miles de años luz de ancho cada una. Tendrán mundos que nunca conoceremos como especie humana, pero sabremos que existen llenos de vida e historia. Este es el legado que hay que dejar impreso para los futuros humáns.

 Las estrellas brillaban en el cielo calentando las tardes. Había tantas que conseguían una temperatura ideal, sin sobresaltos. Los días no eran ordenados, unos duraban meses, otros apenas unas horas. La noche era un acontecimiento astronómico que ocurría cada cientos de años, o no...

 Hacía mucho tiempo que no caía la noche; tanto como para que los humáns empezaran a murmurar leyendas acerca de la falta de luz. Mas esa jornada iba a ser diferente: Un mundo se interpuso y los dejó a oscuras sin que supieran predecir hasta cuando. Gerardo empezó a tener miedo.

 En los archivos de la historia rezaban noches muy largas, pero también otras muy cortas, llamadas micronche. 

—Será un micronche, no te preocupes, enseguida volverá el día. 

—Tengo miedo Jose. Y si no vuelve?. Sabes lo que puede pasar si no vuelve?. ¡La guerra empezará en unos momentos!

 Los generadores de luz artificial iluminaron el mundo con una tenue claridad insuficiente. 

—Tantos avances y... 

—No hables, hostias—susurró Jose nervioso— Vamos a salir a luchar, coge el Salfumán. 

—Para risas estoy ahora cabrón. Vamos.

 El sistema siempre creyó en la guerra, por eso estaba preparado para la posible vuelta de la noche de la que hablaban los científicos. Estos estudiaban restos del pasado, y la conclusión era que sin luchar, los extinguirían.Era así, y en realidad todo el mundo estaba seguro de que iban a aparecer. El arma YKT apuntaba al exterior y otros miles permanecían enterradas. Lo que esperaban era enorme: Los Supreps.

 Según los medidores de tiempo pasara gran cantidad de él sin que llegarán aún. El aumento progresivo de la temperatura era rastro de alguna anomalía. Bajo la débil luz artificial la incertidumbre se acrecentaba entre los humáns. Si llegan los Supreps...si  no vuelve a hacerse de día...

 —Mira Gerardo, aquí hay algo. 

—Hostias! Parece un...

 —No creo, eso sólo son leyendas. 

—Nos vamos Jose. 

—No, voy a sacarlo. 

—Estás loco? Si es uno ya sabes lo que significa. Apaga eso. 

—Vaaaale, volvamos al Redil.

 —Uff, no vuelvas a hacer eso, que susto me diste cabrón.

 Gerardo y José se fueron por el túnel y entraron en el Redil. A esa hora todos estaban abajo, recogiendo materia.

 Un objeto con apariencia de llave maestra y de un metro exacto de largo, era lo que José pretendió levantar. José volvió al lugar a espaldas de Gerardo, más la densidad de aquello hizo que desistiera. No era normal, pesaba muchísimo para ese tamaño. 

 Los más de veinte metros de envergadura, con sus catorce toneladas de Jose, no consiguieron moverlo.

Debía continuar, pero no sin antes alimentarse. Se dio cuenta de que el enorme esfuerzo que acababa de realizar le imprimiera un hambre sin fondo así que, sin pensarlo, se abalanzo sobre una manada de apetitosos herbívoros. Devoró con ansia dos de ellos, para luego recoger un racimo de grandes y maduros coullóns maduros del árbol del carallón. Ya harto de almorzar apresuró el paso y comenzó a correr para llegar al Redil antes de que lo echaran en falta. El suelo retumbaba soportando los catorce mil kilos de Jose, que se perdía por el túnel de entrada a gran velocidad. Varias hembras humáns trataron de entretenerlo al cruzar, mas Jose era disciplinado y enseguida se dispuso a recoger la materia  del día. 

La noche continuaba afuera así que el estado general era de guerra. En realidad nadie sabía con certeza quienes eran los Supreps, ni de que manera iban a actuar. Las referencias que rezaban en los escritos religiosos las asumieron desde siempre como profecías ciertas. - Vendrán cuando llegue la oscuridad, y transformaran el mundo a su antojo-. Las esperanzas de detenerlos eran remotas, mas estaban decididos a intentarlo con todas sus fuerzas. 

Mientras trabajaba Jose intentó tomar una decisión acerca de si comunicar el hallazgo. Aquellas llaves eran algo que podría salvarlos de la  extinción.

—¿En qué piensas Jose? Te noto muy abstraído y debemos recoger la materia.— Le dijo Lorena, la encargada de la zona—.

—En la guerra. Quisiera saber cómo parar a los Supresps cuando lleguen. 

—Ni siquiera saben si existen, muchos lo niegan.

— Sí existen, llegarán pronto como no vuelva a hacerse de día.

—¿Quieres contarme algo? Puedes confiar en mí; no te traicionaré, te quiero.

—No, no, sólo estoy asustado. Acabarán con nuestra especie como antaño, no lo dudes. Las escrituras coinciden en eso.

Lorena se fue a recorrer la zona minuciosamente; sin materia los cabalos no funcionaban.

La decisión estaba tomada. Jose se subió a un cabalo para dirigirse a la cúpula. - Introduciré los datos- Una mezcla de emoción y temor hacía que le temblaran los desproporcionados brazos sobre el panel de mandos.

Andrómena

personaje mitólogico griego ( algo que é mentira)

Pepe entró en la cúpula. Desplegó tres de los stays del cabalo para anclarlo. Dos al medio en horizontal y uno atrás para dejar libre el frente informatizado del globo. Introdujo una imagen de la llave y esperó respuestas. Sólo una palabra: ANDRÓMENA. 

Empezó a sentirse mal, mareado, con ganas de vomitar - los coullóns, me sentaron mal - pensaba.

Tuvo que soltar algunos metros cúbicos de gases en el interior de la nave, que aunque grande, habría que evacuar. Entonces se cubrió con la cogulla de máscara y salió a la cúpula. Al cabo de un rato las alarmas del cabalo sonaron, dentro ocurría algo. Al entrar se encontró a Gerardo enrojecido de ira que exclamaba bramidos de insultos y maldiciones nunca escuchadas contra nadie. ¡Estuviera escondido allí vigilando todo el tiempo!

—¡Lo siento, qué haces ahí, ja,ja! ¡Coge la otra cogulla y sal!. Mira que seguirme...

—Andrómena... ¿Qué crees que pueda ser?

— Aparte de la galaxia vecina lo otro no sé; copia el texto que está en otro idioma  y lo vemos. 

(Puidera ser de Andrómeda, personaxe mitolóxico grego; sinónimo de mentira, trola). Mentira,trola. Fábula, faladuría , chisme, lío. Obxecto, cousa inutil. Enredos, trampas. —Apareció escrito en la pantalla de la cúpula —.

—Pepe, la galaxia se llama Andrómeda, no Andrómena. Qué raro.

-—Tal vez estén relacionadas, vamos a ver en qué idioma está.

Galego. Lengua románica que se habló en Europa, América, Asia, África y Oceanía; regiones políticas gobernadas por los Personas hace diez millones de años. 

—¿Los personas? ¿Qué pueden tener que ver con la llave?

—Gerardito, me parece que no te escondiste en el cabalo por nada de esto, sinó por saber si Lorena me acompañaba ¿no?

—¡No me llames Gerardito!—Respondió Gerardo muy enojado a la vez que bramaba exclamaciones impropias de ser relatadas por respeto a ustedes.

—¡Cálmate Gerardo! ¡Sólo era una broma!

Los Personas colonizaron la tierra en la antigüedad, hace unos diez mil años. Eran animales de entre uno y dos metros de estatura. Se encontraron infinidad de restos de aquellas civilizaciones, que tal vez colapsaron por mal utilizar los recursos que se sabe obtenían del subsuelo. En la órbita no es raro tropezar aún con restos de su incipiente tecnología espacial. No sabemos cúal fue la causa de su desaparición, probablemente la caía de un gran asteriode sumió al planeta en una noche letal para ellos.

—Vamos Pepe; desconecta la cúpula, pueden echarnos en falta en el Redil.

Andrómeda es una galaxia que se encuentra a dos con cinco millones de años luz de la tierra. Para llegar a ella tenemos varias opciones

—¡Se apagó¡Qué pena!—la pantalla de la cúpula se cerró—.

—Volveremos otro día; vamos al cabalo, es tarde.

—Pepe, estoy pensando que la llave es anterior a los personas. Ellos no pudieron manejar metales tan densos. La llave lo es mucho, nada conocido.

 —Nadie más que nosotros sabe que está ahí. No se lo digas a Lorena, ella tiene acceso a los Celtos.

Todos los habitantes del mundo pueden acceder libremente a la cúpula, y recoger allí la información que necesiten, tanto a nivel cotidiano como de alta complejidad.

 



Capítulo 2

VIAJEROS DEL TIEMPO


Ramón miraba la vastedad del espacio desde las ventanas de la nave.

— Que viaje tan largo. Odilo ¿Te has preguntado alguna vez por qué nos toca a nosotros siempre las misiones de recolección de oro?.

— Claro Ramón. Creo que Antonio se esconde cada vez que se menciona la palabra Misión. A él le gusta más quedarse en la poltrona celeste y evitar cualquier responsabilidad posterior.—Le respondió sonriendo—.

—¡Es cierto! ¡Y Toribio seguro que estará demasiado ocupado escribiendo sobre las maravillas del cosmos como para ensuciarse las manos!—Apuntó Ramón riendo—. Bueno, a lo que vamos, ¿cuánto oro crees que consigamos que recolectar esta vez?—Dijo ya más serio.

—La nave tiene que volver sellada como sea, ya lo sabes. No sabemos que especies evolucionaron en la tierra en todo este tiempo, ni siquiera si todavía estará en su vieja órbita solar. El oro que se extrajo cerca de los grandes ríos fue mucho, y tendremos que buscar nuevas zonas donde posarnos. Los Supreps no quieren  que se extingan las especies de las minas, la comunidad impone multas por ello, así que iremos con tino. El calor que emitimos la otra vez arrasó con demasiadas formas de vida; especies enteras, recuerda.

—Sí, las naves generan demasiado calor, habremos de encontrar un sistema más moderno y que no dependa tanto del oro, aunque claro, como tiene ese brillo y elegancia, a los Supreps les cuesta aceptar avances en tecnología.—Criticó O Dilo—

—Y sin olvidar que el oro tiene propiedades místicas. Creen que ayuda a mantener a nuestras naves en armonía con las vibraciones cósmicas del universo. Tendrían que venir ellos a por él.—Continuó Ramón—.

—Muy cierto. La elegancia del oro ante todo. Esperemos que haya alguna especie domable como los antiguos humáns y que no tengamos que sobornarlos intercambiando conocimientos, conocemos pocos mundos que tengan el metal, y sin animales que lo extraigan poco podemos hacer. Con que tengan cierta inteligencia como aquellos basta. Y ya sabes Ra Món, no quiero masacres innecesarias, hay que evitar sanciones o nunca nos darán un puesto mejor. 

—Lo de aquellas bestias indomables no se pudo evitar, esperemos que hoy no predomine una especie como aquella, tenían a los humáns relegados a vivir en las cuevas. 

—Sí O Dilo, pero esos nunca llegarían a intentar emular nuestra tecnología.Los humáns quisieron parte del oro que nosotros extrajimos (bueno, ellos lo extrajeron) aunque no sin nuestras llaves.

—Esa fue una situación interesante. Tenían una fascinación inigualable por el oro. Si aún existen podremos ofrecerles algo más de conocimiento a cambio. Desde luego materiales no, digan lo que digan los Supreps.— Dijo O Dilo satisfecho—

—Les contaremos alguna historia de Andrómeda, o una andrómena, como decían ellos en su idioma, el gallego ¿te acuerdas?— Ramón rompió en una sonora carcajada.

—¡Ah, sí, mentiras, andromenas! 

—Gracias a nuestra llegada pudieron salir de las cuevas, se lo recordaremos; si están...y que lo que le contamos era cierto, volvimos.—Ramón se recostó hacia atrás en su trono estirando sus poderosos brazos, abandonando la dirección de la nave por un instante.—

Ambos seres se sirvieron sendas tazas de néctar estelar mientras al fondo se dibujan los primeros brillos de la vía láctea. Estaban llegando.


 

Capítulo 3

LOS PERSONAS

Rosa y Mario se aventuraron una vez más hasta la entrada de la cueva. Tienen que conseguir cazar y pescar animales salvajes cada cierto tiempo; en los interiores de las profundas cuevas cultivan algunos vegetales, mas no les proporcionan energía suficiente para sobrevivir a la tensión que padecen a causa y por culpa de lo que habita afuera: Una especie reptil de grandes dimensiones que vive en la superficie.

—¿Canta auga nos queda. Mario? ¿será suficiente para a volta? Mira ben a que hai non vaiamos quedar sen ela.— Le preguntó Rosa preocupada—.

—Si, temos algunhas botellas máis na segunda cova. Pero temos que atopar unha fonte nova axiña para recargar as outras, ou non chegaremos ó pobo sen morrer de sede.

—¿Oíches algo hoxe? Hai un pouco pareceume escoitar un dos seus drons voando preto, Mario.

—Dis que eles chámanlle cabalos, será polo barullo que fan ó cortar o aire, que parecen rinchos. Sí Rosa, pasou un deles cando estabas alá adentro. Sospeitan que teremos que saír a buscar comida, xa hai tempo que non nos ven.

—A de haber dous meses que non vemos ningún nin eles a nós, supoño, porque non sabemos que clase de tecnoloxía teñen xa. Os drons cada vez que os viamos eran máis sofisticados.— Dijo Rosa enrugando el semblante con evidente preocupación—.

—Grazas que son tan grandes e non poden entrar alá adentro; o pobo está muy profundo, e aínda a de haber sitios máis para adentro da terra que sean habitables.. Dicía meu avó que moito abaixo hai un val cheo de prantas verdes e auga. Que entra o sol por un burato do chan da terra e todo. 

Mario hablaba despacio por no levantar más el volumen. Lo que ellos llamaban "denosauros" eran unos reptiles enormes que, se supo siempre, eran carnívoros.Despedazaban y devoraban sin compasión a otros animales de su misma especie si tenían hambre, así que los personas pensaban que serían un exquisito bocado para ellos si los descubrían fuera de las cuevas. Mientras, Lucía regresaba de una exploración exterior.

—O cabalo que pasou hoxe deu voltas por enriba de onde está o pobo. Se teñen radares de profundidade estamos perdidos. Aínda hai pouco que andan eses cabalos novos. Rinchoume mesmo enriba, pensei de morrer. Neste xa non se ven ós denosauros polas fiestras; non tiña fiestras. Aínda ande ter xa a maneira de ver cos aparellos. Vamonos para o pobo, teño medo—. Le informó Lucia a los demás al llegar de la exploración en el exterior—.

—A ver, dispoñámos, que temos que arrastar os porcos, o cabrito e mailo saco de coullóns que trouxo Lucía ata o Largo da Laxe. Hai que avisar que veñan a axudarnos, que dalí ó pobo queda un bo treito.

—Estou pensando que ó mellor estamos esaxerando e os denosauros tamén comen froita, porque o carallón estaba coma se fora abaneado para tirar os coullóns ó chan e...

—¡Veña Lucia, deíxate de caralladas das túas e agarra o saco| Aínda vai vir un micronche e quedamos as escuras! ¡Corre!. 



Lo que no sabían los Personas era que en apenas unos minutos la noche caería sobre ellos. No se trataba de un micronche, sino de una oscuridad que iba a provocar gran extinción en muchas especies. Al entrar en la atmósfera terreste las naves Supreps generaron tanto calor que cambió el clima mundial en pocos días. Eran cientos de ellas. y en diferentes partes del mundo se asentaron. Tal vez algunos personas se salvaran bajo la tierra, pero desde el ejército de naves espaciales que se aproximaban a la vía láctea, los pilotos encargados ya pulsaban los mandos que activan los generadores de aproximación: pirámides de piedra distribuidas por los planetas a abordar que comenzaron a cargarse de la energía necesaria para recibir a los Supreps y permitir el aterrizaje. Sólo esas construcciones monumentales podían soportar el calor que generaban al posarse sobre ellos. 

Los Humáns estaban preparados para una guerra que nadie en este mundo ganará nunca. Sucumbieron sin necesidad de lucha,, asfixiados por el calor y por las ondas sonoras procedentes de las naves. Cada una de ellas producía un latido de corazón, ampliado hasta hacer daño a los organismos que habitaban la tierra.  Los Supreps dominan  porque su tecnología es infinitamente superior y se desplazan desde Andrómeda cuando necesitan el oro.

 

Capítulo 4

CIVILIZACIÓN

Al cabo de unas semanas....

-O Dilo. Hay grupos de homínidos en las cuevas profundas. Las naves ya están en nivel baja extincion. No podemos dejar que mueran o nos juzgaran. En los registros ya tenemos una masacre total. por todo este mundo hay cadáveres de reptiles, y lo peor es que estaban bastante avanzados. La sanción será grande a menos que podamos justificarnos.

-Diremos que nos atacaron con armas sofisticadas, aunque será difícil de demostrar. Rayar algunas naves con las llaves...cuando partamos lo haremos. La noche se calcula que durará lo suficiente como para cargar todas las bodegas. Ordena sacar a todos los homínidos de las cuevas y que se les enseñe todo lo que puedan aprender de nosotros. El tribunal lo valorará como atenuante de lo que ya cometimos. Vamos Ra Móm, ¿Cuántos discípulos de A Belardo vinieron para la instrucción?- Preguntó O Dilo con evidente nerviosismo.

-Miles, no te preocupes por eso, nos dará tiempo para enseñar a los humanoides, viven más de cuarenta años terrestres y estaremos por aquí varios cientos.- Apuntó Ra Món-.

-A veces en el trabajo temo que se modifique nuestra inmortalidad en estos planetas tan extraños.

--No digas tonterías O Dilo.

-No digo, no; perdona. Lo primero es ver como se pueden alimentar a esos animales, que los vayan sacando, estarán hambrientos.

-Hablan galego, eso ya lo sabemos; Ho Norato cazó a uno esta mañana, valga la expresión porque siempre es denoche- Rio Ra Món.

(continuará)

 


Eche unha Andrómena


                                                                        

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